Cinco diseñadorasilustradoras conversando

Agustina La Ferrara, Julieta Pereira, Nadia Mayol, Guadalupe Podestá, Valeria Lagunas sobre diseño e ilustración

Una cosa trae la otra dicen, y así fue como se armó el conversatorio que en la mañana del 18 de junio disfrutamos durante tres horas en meet, estudiantes y docentes de Taller 2. 

Taller 2. La idea surgió cuando el trabajo práctico Picto-pop puso sobre la mesa la relación entre diseño e ilustración. Fue entonces que nos sorprendimos redescubriendo que en el equipo de segundo hay cuatro docentes excelentes ilustradoras: Vale, Guada, Tina, Juli… Y ahí nomás se cruzan por Instagram hermosos dibujos de Nadia Mayol, exalumna y exdocente del Taller C.

Rápidamente, armada con el entusiasmo que caracteriza a las cinco chicas, organizamos la charla, con la idea de aportar experiencias, visiones y modos de laburo, y sobre todo herramientas para lxs que recién se inician. 

La diversidad de estilos y tipología de laburos que hace cada una, se combinaron no tan por casualidad, y sirvió para iluminar algunos temas clave:

Cuestiones de estilo: la tensión entre la marca personal de la autora/los condicionantes del encargo. Pudimos ver un espectro amplio de variantes: desde los proyectos personales como Tarumba de Nadia Mayol, o Hifu de Julieta Pereira, a otros en los que lo personal se entrecruza con los requerimientos de un encargo pero con predominio de la marca de autor como en las ilustraciones de Agustina La Ferrara; situaciones tan divergentes como el uso de sus ilustraciones  en un proyecto productivo familiar, como en el caso de Guadalupe Podestá; o la impresionante versatilidad estilística de Valeria Lagunas, que compartió desde una serie de ilustraciones realizadas para manuales escolares -inclusive de distinto tipo de clientes- muy signadas por los condicionantes del encargo, a ilustraciones despegadas de toda utilidad práctica. Así, pudimos ver de qué modos interpela el diseño a nuestro trabajo, cómo la función ilustradora difiere de la funcióndiseñadorailustradora. Y cómo el estilo se tensa entre lo personal y lo que el encargo, el medio, el soporte o lo que sea… nos impone.

El hábito no hace al monje (siguiendo con la lengua popular). La calidad de lo que hagamos no está en la herramienta, o en si ésta es analógica o digital, sino en encontrar qué decir y un lenguaje propio para decirlo. Y por supuesto practicar, experimentar muchísimo, para dominar ese lenguaje. Hecha totalmente a mano y luego digitalizada, hecha mitad y mitad, hecha totalmente en la compu… que una ilustración “respire” no depende de ello sino de (y viene el siguiente punto):

Aprender a ver, a observar, dijo Tina: “todo está ahí frente nuestro”. 

Y hay que trabajar mucho y, como invitó Guada ¡con confianza! (que no se compra en un curso de domestika, agregó Nadia)

Nadie nace dibujando. A dibujar se aprende, y todos podemos aprender. Pero la educación en general no nos da desde chiquitos esas herramientas (¿o acaso no te pasó en la escuela que la hora de plástica era la hora en la que no se hacía nada?) Comentaba en relación a esto Nadia, que por suerte la educación estética está siendo reivindicada aunque sea un poco. 

“Para que la mano esté libre, tiene que estar libre la cabeza”, se escuchó por ahí. 

Ir por mi deseo. Algo tienen en común las cinco chicas más allá de sus variadísimos estilos: son curiosas, audaces, y van por su deseo. Desde Nadia que cayó en Bologna con su librito hecho a mano bajo el brazo, o Guada que hace años se animó con su hermana a hacer un audaz emprendimiento. O Vale que vive con un lápiz en la mano dejando aquí y allá sus personajes. O las más pequeñas, Juli y Tina, que se meten sin miedo en las redes donde miles más también dibujan, y no se intimidan, van por lo que les hace la vida linda.

Qué buena es la generosidad. Todas compartieron montones de datos, métodos, secretitos. Particularmente los paso a paso de Vale, maravillosos. Gracias, qué alegría trabajar con ustedes.

Sara Guitelman