Diseñando un experimento, Experimentando el diseño.

(RESEÑA DE «EL GATO Y LA CAJA»)

por Manuel Vidal Moreta, diseñador en comunicación visual. Adscripto en tercer año del taller C. Reflexiones, tortas y grillas son lo que pone al mundo a andar. 

Un proyecto que une gatitos, ciencia y diseño

Corría el año 1935 cuando Erwin Schrödinger plantea por primera vez una hipótesis que lo catapultará a la fama. Un gato, una caja, un átomo y veneno; si el átomo se encuentra en un estado el veneno se libera y chau gatito, mientras que si se encuentra en otro, todos vamos a festejar el próximo cumpleaños del michifús. La paradoja es que, en la física cuántica, hasta que quien observa no interviene, nos encontramos en multiplicidad de estados y el animal que nos convoca, se encuentra tanto vivo como muerto.

Para quienes transitamos nuestra educación bastante alejados de la ciencia, esta historia nos resulta bastante increíble, o más bien, incomprensible. No tanto así El Gato y La Caja, uno de los más destacados proyectos editoriales de los últimos años. 

Ciencia para fans (y lxs no tanto)

El gato y la caja surge como un proyecto de divulgación científica en el año 2014, con un horizonte claro, pero un camino desconocido. La ciencia como algo para poder apreciar, aún sin conocer al dedillo las cientos de ecuaciones y cálculos que requiere la tarea científica, pero también la ciencia con voz propia, una disciplina que tiene algo para decir y que encontrará los lugares para decirlo.

El proyecto cuenta con varias plataformas, cada una con un registro discursivo distintivo, pero encontradas en un lenguaje común. El twitter (ver acá) tiene un discurso más simple, acotado en los marcos de la dinámica de esta red, e invita a participar a los usuarios en temas de ciencia; su cuenta es un faro para disipar dudas, pero también tiene voz propia, participando de debates públicos, haciendo ver que la ciencia tiene bastante para decir. En este sentido los libros que editan, que ya suman tres y uno en camino, son la muestra perfecta de la toma de postura frente a situaciones concretas. El primero, Un Libro Sobre Drogas (2017), invita a pensar desde una mirada científica la complejidad del debate sobre el consumo de estupefacientes, buscando desmitificar sentidos comunes construidos en el tema. El segundo, Pensar con otros (2018), es una guía para pensar(se) en momentos de debates en la era de la posverdad. Según sus autores, «La posverdad genera una grieta en la que los hechos se vuelven hechos en la medida en que encajen en los deseos de cada grupo, de cada tribu, lo cual genera una fractura en la posibilidad de vínculo humano que pone en riesgo nuestra supervivencia.» Este libro resulta bastante significativo desde su nacimiento, en las vísperas del debate por el proyecto de Ley de Interrupción voluntaria del embarazo, donde quedaron al descubierto la cantidad de argumentaciones desde lo personal, el deseo y las creencias, y la baja participación de los datos, las fuentes y las opiniones de los «expertos» en las construcciones argumentales; por lo tanto este libro tiene a su vez un objetivo público, como dicen sus autores, «No alcanza con ocuparnos de lo individual o lo cercano: necesitamos conectar con nuestros tomadores de decisiones y formadores de opinión. Es importante que ellos también reconozcan y participen en frenar esta epidemia. Que queremos que mejore la calidad del debate.»  Por cada diez libros vendidos, El Gato acerca un ejemplar a unx legisladxr nacional, pudiendo, a la fecha de esta nota, entregar un ejemplar (y una carta que lo acompañaba) a todos los disputadxs y senadxrs (acá se puede ver a quienes se entregó). Y finalizan, «Queremos articular a la comunidad con sus representantes a través de la lucha contra la posverdad, para que sepan que los estamos escuchando con oído crítico.». En El Gato  la cultura del tender puentes es una cuestión central de la divulgación científica, acercar datos a la sociedad y propiciar reflexiones que hagan base en la curiosidad y se sustenten en los datos. 

La última colección de libros cuenta con Simple e imperfecto (2017), una colección de cuentos científicos, y Un breve atlas anecdótico de la ciencia (2019 aún en edición), una aproximación histórica y literaria al origen de muchos hitos de la ciencia, todo esto sin perder el humor.


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El mundo de la comunicación y la ciencia es un mundo muy explorado y con muchas alternativas, pero El Gato se enfrentó al mundo de las redes sociales, el internet, lo multimedia, con todas las armas a su favor, y entre ellas encontraron al diseño. El máximo exponente de su trabajo es su Blog (Ver acá). Acá se pueden encontrar notas, subidas semanalmente, en donde se abordan diferentes temas de ciencia, siempre con una clara impronta social. En El Gato la comunicación en la ciencia no es, si no sirve para abrir preguntas sobre el mundo que vivimos. En cada nota intervienen varias personas con recorridos profesionales diferentes, desde microbiólogxs, antropólogxs, informáticxs o economistas, con diseñadores, artistas visuales, fotógrafxs, realizadorxs audiovisuales, periodistas, editorxs, y otrxs comunicadorxs y científicxs. De esta melange surge un producto de altísima calidad, cada entrada del blog cumple su función; desde los bellísimos gráficos de información, memes que descontracturan el clima, y el registro escrito, jóven y audaz para la divulgación científica. El encuentro del diseño con la ciencia es altamente prometedor y nos invita a reflexionar sobre la potencia de la interdisciplinariedad.

El mayor peligro de la curiosidad es que es contagiosa

El gran experimento de El Gato es cruzar dos lenguajes, lograr encontrar en la diferencia un elemento que potencia. Cuando se leen las notas, los libros o se participa de un evento de El Gato nos encontramos con más preguntas que respuestas, y es ahí donde radica la potencia de esta experiencia. Preguntarnos sin parar como gran motivador, como forma disruptiva de vida; preguntarnos sobre el mundo que nos rodea. Como dice Pablo González, uno de sus fundadores «La ciencia es subversiva, es irreverente, […] está inconforme consigo misma, hay un mundo y necesita descubrirlo». Pablo también asegura que la única forma de atacar los dogmas es a través de la ciencia. En ese sentido, ¿qué mejor forma que tender puentes entre la ciencia y el diseño para poder experimentar la fuerza de la interdisciplina, la mirada crítica y la pregunta transformadora? 

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